
Hace unos días tuve un sueño muy extraño, pero más extraño que el sueño mismo, es el hecho de que recuerdo claramente lo que parece una pregunta que mi alma o mi subconsciente me gritó desde dentro.
En una escena de esta bizarra producción de bajo costo, una ejecutiva de banco me muestra un artículo que ella escribió y publicó en una importante revista, la sacó de su cajón y me mostró con orgullo la página.
El texto en si se veía borroso, letras pequeñas en segundo plano, pero, aún recuerdo claramente el título grande y claro “¿Es pecado Ganar?”
Tanto lo que sucede antes y después de esta escena podríamos platicarlo después, en su momento lo platiqué con Eliav y me dijo que todo el contexto del sueño refuerza su teoria de que esta es una inquietud que mi subconsciente está pidiendome resolver de forma consciente, porque no es normal o común ver claramente un texto y menos recordarlo tan clara e inquietantemente al despertar.
“Hazlo o no lo hagas pero no lo intentes”
Esta frase que el maestro Yoda le dijo a Luke es lo mismo que mi alma estaba expresándome en forma de pregunta (En el remoto caso que no tengas contexto de lo que significa esta frase, te lo digo: Decide hacer o no hacer , firme y con certeza, pero no digas “lo intentaré” porque ahí ya empezaste perdiendo).
Y al parecer esta duda interna de “¿Es pecado Ganar?” es como un freno de mano con el que yo misma me he saboteado, metiéndolo cada vez que algo empezaba a marchar sobre ruedas, Eliav me dijo que ha observado que mientras la mayoría de la gente se pregunta “¿Podré hacer tal cosa?” yo me freno a la mitad preguntándome “¿Es correcto lo que estoy haciendo?” y asi me he salido yo misma a la mitad de diferentes “carreras” en la vida.
Al parecer mi “yo” subconsciente (o mi alma) cansada o desesperada (jajajaja) rompió el “cristal” que nos separa con una piedrazo para mostrarme esta pregunta y de alguna manera parece estar “azotando la mano en el escritorio” pidiendome una desición.
Y estos días ha venido a mi mente, a propósito del sueño, algo que leí en un libro que se llama “¡Ánimo! – No Existe la Desesperación” basado en enseñanzas de Rabi Najman de Breslev, no recuerdo el texto exacto pero la esencia es:
“No seas demasiado tzadik porque eso también pertenece al lado oscuro” o sea, toda exageración lleva indudablemente al fracaso, incluso el “exceso de lo bueno”. Y no digo que yo lo sea, de hecho, es muy probable que ese “cuidar tanto de hacer lo correcto” sea una máscara del miedo a ser feliz, a tener éxito: ¡a vivir sin pedir permiso!
Asi que estoy en proceso de buscar el equilibrio, aunque me cuesta y lucho con ello, estoy de forma cosciente dando respuestas más cortas, sin explicaciones, ni justificaciones.
Ayer, por ejemplo, a la hora de la comida salí con algunos compañeros a comprar algunas cosas para regresar a comer a la cocina de la oficina. Dado que ya tenía mi comida en el refri, dejé mi mochilita y los celulares dentro de ella en la cocina.
Había sacado mi mochilita de la oficina porque suelo salir a caminar antes o después de comer para relajarme y escuchar clases, o shiurim o música mientras camino.
En fin, al regresar a la oficina (apenas salimos unos cuantos minutos) me comentaron que me estuvieron marcando y pregunté “¿Qué pasó?” al parecer mi jefa quería una pelata de hielo. Bueno, no llevaba celular ni dinero porque estaban en mi mochilita.
En otros tiempos habría ido a la oficina a ofrecer disculpas y explicar que no llevé los celulares porque bla, bla,bla, bla… ¡loser!
Esta vez pensé “No es mi obligación profesional ni social llevar dinero o celular ‘por si se le ofrece’ a quien sea, comimos, platicamos, reimos y al terminar recogí mis cosas y me despedí. Salí, me puse mis audífonos y continué un audio libro que recién antier había empezado mientras paseaba.
Al regresar vi una camioneta vendiedo cubitos y hacía calor, compré uno de rompope y regresé a la oficina a terminar la jornada. Por lo poco que entendí mi jefa asumió que no quise contestar porque me vio echar los celulares a la mochilita, solo me limité a contestar “¿Por qué llevaría mi mochila a compara tortillas?” y no dije más.
Internamente me costó trabajo pero me sentí bien, eso entre otras cosas que voy ajustando poco a poco.
En el rubro personal estoy calibrando e implementanto este tipo de cambios, en el profesional estoy empezando un proyecto on line para generar ingreos extra y eventaulmente no depender de un sueldo fijo y trabajo presencial.
En el espiritual, estoy trabajando sobre la hitbodedut, las cabalot de este año; toratjaim.org (si, este sitio) como un espacio de expresión y también para compartir ideas en lenguaje cotidiano y más cercano de torá.
En el familiar identificando los fallos y tratando de corregir, es difícil, muy difícil pero hay que recnocer y empezar a trabajar sobre ello.
Trabajo también sobre mi autoestima, en fin… es un tiempo propicio para ello, aprovechando Rosh Hashaná y Yom Kippur para sentarse a reflexionar, reconocer y plantear cambios. Que Hashem me ayude.
Él es el Único de Quién necesito y pido permiso, guía y ayuda para construir la vida que quiero, quiero ser quién Él me creó para ser.
¿Y la respuesta que me pide mi neshamá?
Pues bien, reconozco que me he estado autosaboteando constantemente por muchos años, Ok Alma, mi respuesta es esta:
No, no es pecado ganar dinero, felicidad, tiempo, alegría y paz eligiendome a mi primero porque, es verdad, he estado anteponiendo a otras personas, situaciones, sentimientos, etc.
Hashem, Dios, me creó para un propósito; no soy un personaje de reparto y no soy responsable del contentamiento de los demás, con equilibrio, es de hecho una responsabilidad ganar y usar las herramientas que se te dieron para ello.
En ese sendero estamos empezando a caminar este año.